Sacralgía

Sacralgía

Por sacralgia se entiende al dolor en la articulación sacroilíaca, que está en la zona baja de la espalda. Ésta une, mediante ligamentos rígidos, el hueso sacro con el hueso de la cadera. Un tipo de sacralgia es el síndrome sacroilíaco.

Los motivos pueden ser diversos, hasta el punto de que el médico debe realizar varios chequeos para dar con la dolencia. Así, una sacralgia puede venir de un proceso degenerativo, de infecciones, posturas o cargas inadecuadas (funcional). También las lesiones (traumática) o los dolores causados por un tumor (neoplasia) son causas probables de sacralgia. Muchas enfermedades asocian el dolor de espalda, e interfieren en la función de los huesos y las articulaciones. Un ejemplo habitual es la degradación de los huesos (osteoporosis), que aparece con especial frecuencia en edades avanzadas.

La sacralgia aparece a cualquier edad, pero con mayor asiduidad en personas mayores. En los niños es más raro, pero es posible en relación con otras enfermedades o defectos posturales, por ejemplo.

El médico suele optar por un chequeo físico para localizar con exactitud el lugar del dolor. Además, prueba la función de los nervios con test neurológicos especiales. También son recomendables los análisis de sangre para buscar enfermedades concretas que hayan podido ser desencadenantes. Con una radiografía de la espalda se pueden ver indicios de malas posturas, un desgaste, inflamaciones o degradación de huesos. En caso de sospecha de prolapso de disco intervertebral, el médico llevará seguramente a cabo una resonancia magnética para ver si hay algún disco presionando un nervio o hay un bloqueo muscular que desencadena la sacralgia.

La sacralgia se puede tratar con fisioterapia con ejercicios y tratamientos adyuvantes (masaje, terapia de calor o ejercicio de la espalda) o medicamentos. Es importante tratar la enfermedad originaria.

Normalmente, el dolor está relacionado con otras patologías o con el desgaste en la columna vertebral.

 

Desgaste

Solo con el andar erguido de una persona, las vértebras y los ligamentos están sometidos a una fuerte carga. Es importante, por eso, mantener en el ejercicio una postura de la espalda natural y combinar carga y descarga en los movimientos. Así se nutren los ligamentos, se entrenan los músculos de la espalda y se cuidan las articulaciones de la columna. En casos de sedentarismo y sobrepeso, pero también por causa de posturas o cargas inadecuadas, se puede llegar a un desgaste y su consiguiente sacralgia.

Los dolores de la sacralgia no se limitan al hueso sacro, sino que suelen irradiarse a las nalgas y las piernas. En ocasiones la espalda está tensada en algunas partes o en general. Además, una sacralgia típica conlleva los siguientes síntomas:

  • Pérdida de sensibilidad
  • Reflejos debilitados
  • Aparición de parálisis
  • Parestesia

Con información de: http://www.onmeda.es/enfermedades/sacralgia.html

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